lunes, 1 de febrero de 2016

Mi gran amor.

Mateo venía escuchando rock de los años ochenta, mientras conducía su auto por la Panamericana Sur, cuando de pronto vio a una muchacha que iba caminando sola. Le pareció extraño, pues el pueblo más próximo quedaba muy lejos. Entonces, detuvo el carro y le preguntó si necesitaba un aventón. Ella le dijo que sí. Su nombre era Rosaura, su auto se había quedado sin gasolina un kilómetro atrás. Era muy bella, así que no le fue difícil a Mateo ofrecerse a llevarla hasta su casa. En el viaje conversaban sobre sus gustos musicales. Mateo había encontrado a su alma gemela, es más, a pesar de ser un rockero apasionado, estaba sorprendido que Rosaura conociera tanto del género y le nombrara títulos de canciones casi inéditas para él. Así transcurrió todo el viaje, hasta que llegaron a casa. Quedaron en verse al día siguiente a las ocho de la noche.
Mateo, puntual, la recogió, fueron a cenar y luego a pasear por la playa. Él se sentía muy feliz pues Rosaura era simpática y deseaba continuar viéndola.
De pronto, mientras observaban el mar, ella sintió mucho frío y las lágrimas corrían por sus mejillas, ante lo cual Mateo le ofreció su casaca, además de un abrazo y un beso tierno. Al parecer, el amor había llegado a los corazones de los dos jóvenes.
Al día siguiente, el joven enamorado fue presuroso a la casa de su amada; sin embargo, cuando ella salió, tenía el rostro desencajado y parecía como si no lo viera. Mateo le hablaba, pero ella no le hacía caso. No entendía. Así que decidió esperar fuera de la casa. De pronto, salió Rosaura con la casaca de Mateo; él al verla la llamó, pero Rosaura no le hacía caso. Mateo ya no solo estaba desesperado, sino que hasta molesto. “Si ya no quiere saber nada de mí, que me lo diga”, pensaba.
Empezó a seguirla, extrañado por su indiferencia, por las calles por donde ella iba. Hasta que Rosaura llegó a un panteón y se dirigió a una lápida. Allí lloró desconsolada. Mateo le decía que se calmara, que su familiar estaba descansando, que él siempre estaría a su lado, hasta que alcanzó a reconocer una fotografía y una inscripción donde decía “Mateo Jara (1972 -1990)”.
Habían pasado trece años desde su muerte. Rosaura nunca olvidaría la fecha en que se conocieron y cuando se declararon su amor por primera vez, sin darse cuenta de que con ello todos los años atraía a su novio desde la muerte.
Fin

sábado, 25 de agosto de 2012

¿Vamos?


Vamos a sonreír un poco.
Vamos a cambiarle la cara al mundo.
Vamos a contarle historias alegres.
Vamos a decirle que la risa sí existe.

Tomémonos de las manos.
Amigos, enemigos, conocidos.
Demos esperanza al  necesitado.
A todo aquel que tenga el corazón despedazado.

Iluminemos los caminos
de aquel que los creyó perdidos.
Vamos a darnos otro intento.
No permitamos que se nos acabe el aliento.
(Ana Zuta)

jueves, 23 de agosto de 2012

Caronte


¡Caronte!¡Ven, Caronte!

Toma mis monedas, invítame a pasear.

Calma mis tristezas, hiela mis dolores

Aleja ya mi alma de todo este pesar. 


Guíame hacia Hades, enséñame su mundo

Toca la puerta que algún día el mortal ha de pasar. 


Acércame Caronte a la nada,

al frío intenso de la insensibilidad

al inmenso mar del desconocimiento…

al infinitivo acabar. 


Mas, no me dejes sola

Yo no quiero ahí acampar

Encanta mi alma solo un tiempo

Pues, luego volveré a andar. 


domingo, 28 de agosto de 2011

Yo también soy un Quijote

Gonzalo estaba muy nervioso, iba a recibir el premio por haber ocupado el primer lugar en el concurso de cuentos de los juegos florales. Además, tenía que contar al resto de la escuela de qué trataba su creación. Todos los alumnos, tanto de primaria como de secundaria estaban en el auditorio, incluyendo su madre que emocionada pensaba: ¡Ese es mi hijo!
El Sr. Soto, Director de la institución educativa lo presentó y Gonzalo inició su historia.

“¡Hola, amigos! En realidad, hubo una serie de acontecimientos que me motivaron a escribir el cuento “Yo también soy un Quijote”. El principal fue que mi maestra me lo dio de tarea por haber llegado tarde a clases. Recuerdo también que ese día ella nos estaba leyendo episodios de la obra “El Ingenioso Hidalgo, don Quijote de la Mancha”, del escritor español Miguel de Cervantes Saavedra, que trataba de las aventuras de un señor se había vuelto loco por leer tantas novelas de caballerías.

Es así, que en mi situación de castigado, al igual que Cervantes cuando creó al quijote de la Mancha; inventé a Zalillo, un héroe juvenil, que le encantaba leer los cómic de los años 80; y que se creía capaz de luchar por la justicia de todos los alumnos de nuestra escuela. Era alto, gordito y cuando se reía llamaba la atención de las niñas. A Zalillo le encantaba llevar a la escuela su patineta, cosa que también le daba muchos problemas, pues no era el lugar adecuado para jugar con ella. Tenía un amigo incondicional, Marcelino, pequeño, delgadísimo, con las orejas grandes, y crespito. Sus amigos lo llamaban “Canchita”, por lo ensortijado de su cabello.
Marcelino seguía a Zalillo a todos lados, era como una lapa, donde iba uno estaba el otro y casi siempre se metían en problemas ambos por culpa de la gran imaginación de Zalillo.

En cierta ocasión, se dio un concurso de cometas, cuando Zalillo le dijo a Marcelino que eran naves que buscaban invadir la escuela y raptar a todos los niños. Canchita estaba tan desconcertado, pero igual, hizo caso a su amigo cuando tenían que cortar los pabilos de todas las cometas para que las naves se alejaran. Menudo fue el enojo de todos sus compañeros al ver que sus cometas se alejaban sin retorno, mientras Zalillo saltaba de alegría porque creía haber liberado a la escuela de los invasores. Ante esa acción, ambos fantasiosos recibieron tremenda reprimenda y llamada a sus respectivos padres.

Las niñas no se salvaron de las imaginaciones de Zalillo. Cierta vez cuando jugaban rayuela en el patio, intentó cargarlas a todas porque creía que habían perdido las piernas. Molestas las alumnas, se quejaron y nuevamente los dos socios fueron enviados a la dirección.
Ya no sabían que hacer con Zalillo y su colega Canchita, cometía muchos disparates, a pesar de que el jefe de normas estaba siempre tras de ellos.

Una de las últimas ocurrencias fue el de creer que la dirección era un palacio y la directora era la reina a la que tenía que proteger de unos malvados ladrones que querían raptarla. Enorme era la imaginación de mi personaje que convirtió a los maestros en los supuestos ladrones. Así pues, se valió de todas las cajas vacías que encontró en la escuela y armó un muro con ellas en la puerta de la dirección. Eran más de cien cajas. La pobre directora no podía salir mientras los dos pícaros jovenzuelos muy contentos decían: “Te hemos salvado, ¡Oh, nuestra querida reina!”.
Tardaron más de dos horas en sacar toda esa pila de cajas y el resultado fue que la directora estaba iracunda y dispuesta a expulsar a los traviesos.

De no haber sido por el profesor Marcos, quizá Zalillo ya no estuviera en la escuela. Él le regaló un diario y le dijo que cuando sienta que las fantasías le llegaban a la mente escribiera todo lo que sentía.
Emocionado, así lo hizo, y un día se le ocurrió escribir la historia de un niño de sexto grado que había ganado un premio por haber imaginado a un personaje juvenil que se había desvariado por leer muchos cómics de los 80”.

No pasaron cinco minutos que Gonzalo había terminado de hablar, cuando todo el auditorio se puso de pie aplaudiendo; sobre todo, su madre y el sexto grado “B”, su salón.

Licenciada Ana Milagros Zuta Chávez

Cuento: Nuestros viajes en vacaciones


Hoy me animé a subir algunos de mis cuentos. Espero que sea de su agrado. (A.Z.)


"Llegó el primer día de clases. Con mis amigos estamos muy emocionados de cursar ya el 6to grado de primaria, prontito, prontito; entraremos a la secundaria. 
Ya he visto a Miguel, Mateo y Luis en la formación. Estoy esperando al recreo para hablar sobre lo que hicimos en las vacaciones. A pesar de que estuvimos en contacto por Internet, nada es mejor que estar frente a frente con mis amigos. 
Estoy contento, seguimos con la maestra Lupita, ella es nuestra tutora desde el año pasado, es muy buena, nos comprende en todo, pero también se pone muy seria cuando alguno de nosotros falta a las normas de convivencia. 
Por fin el timbre del recreo. 

- Y ¿Cómo estuvieron sus vacaciones, muchachos? Supe que viajaron. 
- En mis vacaciones la pasé fenomenal, Gonzalo. Con mi familia viajamos en febrero a Amazonas, en el recorrido, observé: montañas altísimas, ríos, quebradas, lugares maravillosos. Estuvimos todo el mes conociendo lo hermoso que es la Ceja de Selva de nuestro querido Perú. Aunque me pasó algo muy curioso y vergonzoso también. 

- ¡Así! ¿Qué fue, Miguel? Cuenta, cuenta, todo y exagera. ¡Ja, ja, ja! 
- Tranquilo Mateo, que ahí va… Ya mis primos me habían dicho que la lluvia en Chachapoyas era intensa, pero jamás pensé que fuera de esa manera. Es más me burlé de ellos cuando me decían “que me apurase a entrar a la casa porque la lluvia ya estaba llegando hacia nosotros”. No les hice caso, caminaba lentamente, cantando y riendo: “que llueva, que llueva; la bruja de la cueva”. Grande fue mi sorpresa cuando escuché un trueno y vi relámpagos en el cielo en menos de cinco minutos de estar ahí, y sobre todo, al sentir como el agua me empapaba. Corrí aterrorizado hacia la casa y esta vez eran mis primos los que se estaban burlando de mí. 
- ¡Ja, ja, ja! Eso te pasa por no hacer caso. 
- Sí, de hecho Luis, pero la próxima vez viajaré en vacaciones de medio año porque dicen que es la mejor temporada. 
- Y tú, Mateo, ¿A donde fuiste? 
- Yo viajé al Cuzco, Zalo. Mis padres son de allá y me han llevado por primera vez a conocer esta mágica ciudad, por algo se la señala como “El ombligo del mundo”. Cuando tú pisas la ciudad de Cuzco te sientes un inca, aunque algo mojado, porque al igual que en Chachapoyas, llueve mucho en esa parte del Perú por estos meses. Pero, aún así, la lluvia no impide que su gente celebre los carnavales como debe ser . Es divertidísimo, la gente hace cortamontes, juegan con agua, talco y mixturas. Nunca he salido tan disfrazado en un carnaval. Además que hay desfiles con danzas típicas. Yo estuve en Urubamba, pero sé que también festejan en Pisac, Qoya, Lamay; en todo el Valle Sagrado de los Incas. También he visto a extranjeros bailando las danzas. No saben, muchachos; me sentí muy orgulloso de la cultura Inca, estando allá. 
- Sí, eso se nota por la forma como te expresas, Mateo. 
Tú, Luis. ¿Qué hiciste en tus vacaciones? 
- Yo estuve en la costa, ¡je, je! He gozado del sol y del mar. Estuve una semana en Máncora. Mi papá había ahorrado dinero, pidió vacaciones adelantadas y un día nos dijo: ¡Preparen sus maletas, nos vamos a Piura! No hay nada mejor que un viaje familiar. Lo hemos pasado de maravilla. ¿Han comido alguna vez ceviche de pez espada? El sabor es incomparable. Me he quedado fascinado por la comida norteña. 
- ¡Ja, ja, ja! Parece que tu estómago, la pasó muy bien (risas de todos). 
- Así es, Gonzalo. Y tú Zalo, ¿Qué hiciste estos meses? 
- Yo me quedé en Lima. Mi mami me dijo que por esta vez, iríamos de viaje a mitad del año. Pero, he hecho muchas cosas, estuve en clases de natación, he salido al cine con mis amigos del barrio, fui a vacaciones útiles, fui a visitar a mi familia y los domingos íbamos con mamá a visitar los lugares turísticos de Lima o sino a la playa. La he pasado muy bien y sobre todo he tenido más tiempo para compartirlo con ella. 
- En realidad todos la hemos pasado súper divertidos y en familia. 
- Así es, Mateo. (Suena el timbre de ingreso a los salones) Bueno chicos, es hora de volver a clases. ¿Qué cosas novedosas aprenderemos este año? 
- Mi papá me han dicho que es un repaso de toda la primaria, Zalo. Entonces será fácil. 
- Claro que será fácil, Miguel; mientras no nos descuidemos 
en hacer nuestras tareas… ¡jajaja! 


Ya volvimos al aula. Tenemos muchas expectativas, ¿Tendrá razón el papá de Miguel?¿Sexto grado, será un repaso de toda la primaria? No lo sabemos, pronto lo descubriremos. Por otro lado, estoy feliz de reencontrarme con mis amigos, todos hemos sido felices en vacaciones, ya sea viajando o quedándonos en Lima, lo importante es que estuvimos con las personas que amamos".


Lic. Ana Milagros Zuta Chávez

miércoles, 21 de enero de 2009

A TODOS LOS AMANTES DE LOS TRABALENGUAS

EN CLASES DE ORATORIA NOS DIERON ESTE AUDIO, LO ENCONTRÉ EN LA WEB.
DON TRABALENGUATICO
Radialistas.net



CRÉDITO WEB: http://www.radialistas.net/clip.php?id=1400238

DE HECHO QUE SERVIRÁ PARA SUS CLASES.